Principal conclusión de charla organizada por Bercia:
La certificación LEED acabará por imponerse en Chile
Ante cerca de un centenar de asistentes los expositores Diego Ibarra, Bernd Haller, Rolf Sielfeld y el gerente general de Bercia, Abishai Rovner, coincidieron en que los beneficios de la construcción sustentable superan cualquier consideración de corto plazo. |
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| Abishai Rovner, gerente general Bercia. |
Los importantes beneficios asociados a la construcción sustentable (económicos, ambientales y de imagen) se convirtieron en el principal tópico que se abordó durante la charla “Eficiencia Energética: Tendencia, Casos y Soluciones Concretas”, organizada por Bercia para transmitir la importancia que ha adquirido esta materia en los proyectos arquitectónicos de Europa y Estados
Unidos.
“El movimiento Green Building se está imponiendo afuera y es inminente que pase lo mismo en Chile”, dijo el gerente general de la empresa, Abishai Rovner, al cerca de centenar de asistentes al evento.
Un concepto resume la tendencia: LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), la certificación que se otorga a las construcciones diseñadas con una mirada de largo plazo y que ya suma 36.000 edificios registrados en Estados Unidos y 59 en Chile.
“La certificación LEED a algunos los puede parecer una moda, pero significa hacer bien las cosas usando la tecnología que hoy existe y que trae como consecuencia que los edificios sean más eficientes.
Durante el seminario expuso Diego Ibarra, socio de Energy Arq y aspirante a un PhD en Harvard, quien, sobre la base de su experiencia como certificador LEED, sostuvo los mayores costos que genera un proyecto ambientalmente sustentable resultan marginales en relación a las ganancias por ahorro energético. Es por ello que los proyectos certificados crecen a tasas de un 40% anual y el proceso ya se aplica en 117 países.
“Creemos que la certificación LEED es la mejor decisión para los inversionistas”, dijo Ibarra.
Un ejemplo chileno es el Centro de Conciertos Teatro del Lago de Frutillar. Bernd Haller, de la oficina de diseño y arquitectura Amercanda, y uno de los responsables del proyecto junto con los profesionales Gerardo Köster y Gustavo Greene, se refirió a la experiencia de trabajar en una construcción climatizada aprovechando el peso térmico del lago Llanquihue y en el que se generaron considerables ahorros en los gastos energéticos.
También realizó una exposición Rolf Sielfeld, de Energy Arq, dijo que la pregunta correcta que deben hacer los arquitectos y mandantes de los proyectos es cómo optimizar el edificio dentro de la geografía y el clima en el que éste se ubicará. Una pregunta que hasta ahora pocos se hacen, sentenció, al punto de que “en Santiago se gasta más en refrigerar que en calefaccionar los edificios”.
Por ende, se debe repensar -dijo- cómo se conciben los proyectos en sus aspectos técnicos y de gestión. Sielfeld ilustró su afirmación con el caso del show room que Bercia está montando en Las Condes.
“Ahí la gran apuesta es tener una tienda sin aire acondicionado. Eso se logra con una buena envolvente, aislando bien, resguardando la radiación solar”, expresó. La charla culminó con la entrega de la Distinción Bercia 2009, compartida este año por Gerardo Köster y Gustavo Greene, y Amercanda, por su labor en el Teatro del Lago. Este reconocimiento se otorga hace 15 años a los proyectos arquitectónicos más destacados entre todos aquellos en los cuales Bercia ha hecho
un aporte con su oferta de productos y servicios.
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